

La respuesta general y el ambiente que se respira es que los jóvenes buscan reunirse para divertirse; y uno de los métodos de diversión es el consumo de droga, la música, el baile y el alcohol, que con el tiempo se combinan adecuadamente con la necesidad y el vértigo de incursionar en la delincuencia.

Nuestro sistema de justicia frente a la delincuencia juvenil está dividido en dos sistemas que son el INFRACTOR y el CONTRAVENTOR, siendo éste un método muy flexible para tratar esta problemática. La mayoría de los jóvenes antes de entrar en la delincuencia están plenamente documentados de su situación legal y el temor por esa parte ha desaparecido en una gran mayoría de la población juvenil, conscientes de que al cometer un delito, la ley los protege de la sociedad mas no los hace responsables.
La soledad en que viven, la falta de atención de sus padres y familiares, la educación deficiente, la ausencia de programas de prevención en el ámbito estudiantil y estatal; además, la inexistencia de educación en el área de desarrollo humano, crecimiento personal y la publicidad que los orienta hacia falsos valores son algunos de los factores que influyen en que los drogadictos menores de edad estén engrosando sus filas en Colombia.
La proliferación de bandas juveniles y parches: que son grupos de jóvenes que se agremian por estratificación socioeconómica y cultural como forma de identificación con el medio y con el entorno, son otra forma directa para el niño incursionar en el mundo de las drogas.
Estas bandas juveniles generalmente están armadas, no se ha logrado saber de que manera los niños de 12 años en adelante portan armas de fuego, pero existen registros de niños que han cometido homicidios con arma de fuego sin causa sólo por efectos de la droga. Al consultar a las autoridades e incluso a la misma familia no saben decir exactamente de qué manera llegan las armas de fuego a manos de éstos niños.

La situación es pues muy compleja y creo que la mayoría de sociólogos y psicólogos están de acuerdo en que la mayor problemática que enfrentamos es de carácter social, si no se cura una sociedad permisiva, cómplice, indiferente o temerosa según sea el caso, difícilmente vamos a poder hacer algo por muchos niños consumidores, precisamos además de mayor compromiso con la educación de los niños, tanto en el ámbito de educación formal como en la educación intrafamiliar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario